Aprendiendo a Ladrar es el resultado de historias reales, de preguntas sin respuesta, de momentos de frustración y de muchos aprendizajes compartidos junto a perros que llegaron para transformarlo todo. Crecimos desde la experiencia, desde la búsqueda de comprensión y desde la necesidad de hacerlo mejor.
No buscamos la perfección. Buscamos entendimiento.
No prometemos procesos mágicos. Promovemos procesos reales.
Aprendiendo a Ladrar es acompañamiento, formación y apoyo para familias que quieren hacer las cosas bien: comprender a su perro, escucharlo y construir una relación basada en la calma, el respeto y la autenticidad.
CONOCE QUIÉNES FORMAN ESTE EQUIPO
Educadora canina y Etóloga por la UAB
Siempre he sido una gran amante de los animales, pero los perros siempre tuvieron un lugar especial en mi corazón. Su capacidad de comprendernos y aceptarnos, frente a lo poco que muchas veces sabemos corresponderles, siempre me fascinó.
Tras años dedicándome a la sanidad y la investigación, Bowie llegó a mi vida para enseñarme todo lo que me faltaba por aprender. Este cruce de pitbull con grifón se convirtió en mi reto más bonito: su cabezonería, torpeza y gracia natural son inigualables, y lo “bruto” que puede parecer se equilibra con una bondad infinita. Bowie me enseñó que la perfección es mucho más aburrida que la autenticidad, y que la verdadera felicidad llega cuando aprendemos a amar a nuestro perro por quién es y no por quién nos gustaría que fuese, disfrutando de sus peculiaridades y singularidades. Gracias a él continué formándome en comunicación y comportamiento canino, para ofrecerle el mejor acompañamiento posible y disfrutar juntos de una relación feliz y equilibrada.
La educación canina llegó a mí por una idea sencilla: si entendemos lo que un perro intenta decir, la convivencia cambia por completo. Desde entonces, me he formado de manera constante en etología, lenguaje canino y aprendizaje en grupo, profundizando también en autonomía, autoestima y reconstrucción emocional.
Trabajo con familias que quieren hacer las cosas bien: comprender a su perro, acompañarlo sin presiones y construir una relación segura y coherente. Mi enfoque une ciencia, observación y mucha realidad cotidiana: lo que pasa en casa, en la calle, en los paseos y en los momentos difíciles.
Y no lo hago sola. Mi perro forma parte de este proyecto desde dentro: es mi compañero, mi espejo y el que me recuerda cada día que la calma y la comunicación son la base de todo. Si algo define nuestro trabajo, es esto: ayudaros a entenderos.
Educador canino
Mentiría si dijese que toda mi vida he sido un apasionado de los perros. Mi devoción por ellos empezó a mis veinti y largos, cuando empecé a convivir de manera esporádica con Jacki, un abuelete mezcla de yorkshire y shih tzu de mi pareja. Él hizo que todas esas inseguridades que tenía por no haber compartido vida con ningún perro se desvaneciesen y dió paso al inicio de una nueva vida.
Este cambio fue la llegada de Bagheera, una mezcla de pastora alemana con rottweiler o beauceron, realmente no lo sabemos. Bagheera llegó con casi un año y medio a poner mi mundo patas arriba, a vaciarme de afirmaciones y a llenarme de preguntas.
En su momento también buscamos ayuda profesional para poder entendernos mejor. Todo este camino, que a día de hoy seguimos recorriendo juntos, está lleno de aprendizajes, de entendimiento, de avances, de tranquilidad y de armonía; pero también con toques de frustración, retrocesos y malos momentos. Día a día construimos un nuevo presente. Quién diga que todos los días son buenos, miente.
Todo este recorrido junto a ella hizo que me picara el gusanillo de la educación canina. Empecé a formarme e hice varios cursos, hasta que tuve la oportunidad de poder dejar mi trabajo como maestro de primaria para poder dedicarme plenamente a acompañar a familias que, como yo en su momento, necesitaban ese apoyo para entender y mejorar la convivencia y relación con sus perros. A día de hoy, siento mucha paz interior al pensar en todas esas familias a las que he aportado mi granito de arena durante estos años y me siento agradecido por ello.
Si me dejas, Bagheera y yo seremos una guía y apoyo en vuestro proceso hacía una convivencia más sana, respetuosa y natural. Porque no hay mejor relación que la que se construye desde el entendimiento y el amor hacia el otro.
Empatía
Entendemos antes de corregir, escuchamos antes de actuar.
Comunicación
Aprender a escucharlos es el primer paso para convivir en paz.
Paciencia
Los cambios reales llevan tiempo, y caminamos el proceso contigo.
Acompañamos procesos reales para construir relaciones basadas en respeto y calma.
